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Ene 27

Mi propia historia de superación

Parece que es obligatorio hacerse el fuerte cuando te detectan cáncer. Al menos los famosos en televisión que padecen esta enfermedad suelen salir diciendo que van a “vencer” y todo eso. Cuando yo les escuchaba me preguntaba cuánto de sinceridad había en aquello y cuánto de postureo. ¿Tan malo es decir que estoy aterrado porque es probable que muera?

Pues eso mismo es lo que yo sentí nada más enterarme de mi enfermedad: me detectaron cancer de pancreas metastasis. Después de eso ya no escuché nada más, simplemente pensé que me iba a morir y ya está. No pasé por las cinco etapas del duelo ni nada de eso. Todo fue al revés: primero me resigné y luego me aterré, pero en ningún momento, no al principio, me dije que era muy fuerte y que iba a superar aquello: nada de eso pasó por mi mente.

Pero, por suerte, mi familia llegó en mi ayuda. Yo estaba decidido a no luchar y a dejarme arrastrar, pero ellos se empeñaron en que no lo hiciera. Y creo que fue mi hermano el que tuvo la idea de regalarme un perro. ¡Si yo no soportaba a esos bichos! ¡Por qué un perro! Tras las primeras semanas de estar con él le empecé a coger cariño: es inevitable con los animales. Bueno quizás con un velociraptor no te encariñas tan rápido, pero con un perro sí.

Y entonces se obró el milagro, sentí que tenía algo más que hacer en esta vida que resignarme al cáncer de páncreas metástasis: tenía que cuidar a Rojo… el nombre que le di a mi nuevo amigo. No lo podía dejar solo ahora que me empezaba a necesitar, así que enfoqué la enfermedad de una manera totalmente distinta. Y, entonces, por fin, descubrí porque esos famosos con cáncer hablan tanto de la fuerza y de vencer.

No se trata tanto de mentirnos a nosotros mismos, aunque un poco de eso hay también, sino de respetar el regalo que se nos ha concedido: la vida. Y apurarla hasta el final de la mejor forma posible. Porque sí, es posible que haya un final, pero hasta que llegue ese momento, yo también lucharé.