May 23

Hipsters tejiendo

Ser moderno conlleva un trabajo diario y concienzudo. ¿Sabéis lo que cuesta mantener esas barbazas impolutas? ¿Sabéis lo que molesta, el calor que da en verano? Pero todo eso no importa, lo realmente trascendente es que todo el mundo que pase a tu lado te reconozca como moderno, o hipster como se denomina ya desde hace un tiempo a estos especímenes.

Ironías a parte (es difícil no cachondearse un poco de este mundillo), el hipsterismo también tiene sus cosas positivas. Seguro que habéis visto por televisión alguna vez a un grupo de jovencitas modernas, vestidas como nuestras abuelas, reunidas en un café, haciendo encaje de bolillos o tejiendo, usando agujas, lana, cordon de algodon, dedales, etc. Tal vez de fondo suene una canción de La Casa Azul o Hidrogenesse en vez de Manolo Escobar, y en el local sirvan tarta Red Velvet en vez de torrijas. Pero, por lo demás, la escena es similar a la de hace 70 años.

Porque moderno también significa recuperar algunas viejas costumbres que se consideran aprovechables. Es lo vintage llevado al ocio. ¿Por qué vamos a gastar tiempo de shopping cuando ya podemos hacerlo todo por internet? Mejor pasar un rato agradable hablando con las amigas haciendo ganchillo mientras elegimos entre el cordon de algodón gris marengo o caqui.

La gente joven más cosmopolita también parece estar demostrando una mayor concienciación en cuestiones como el medio ambiente, el consumismo, etc.  Este fenómeno está asociado a los millennials, esa generación de nacidos después de 1980 que parece haber cambiado el sistema de valores de la juventud. Ya no se trata de fardar de coche, sino de fardar de viaje al Tibet, ya no se trata de quedar para emborracharse, sino de quedar para hacer ganchillo.

Tampoco queremos decir que toda la juventud sea ahora experta en el arte de tejer, o que queden para verse en una mercería, cuando antes quedábamos en la sala de máquinas, pero sí que muestran un cambio de actitud con respecto a las viejas costumbres. Así que aparte de presumir de barba, también pueden presumir de jersey de lana self-produced.

May 11

Deja a los profesionales la apertura de tu puerta blindada

Uno de los incidentes caseros más comunes es que se cierre la puerta de casa con las llaves dentro. Esto suele tener fácil arreglo ya que no se ha pasado la cerradura y abrir un pestillo simple de cerradura no tiene demasiada complicación. Pero, ¿qué ocurre si se trata de una puerta blindada y se han perdido las llaves?

Cuando se trata de abrir puerta blindada las cosas se complican. En Internet hay una gran cantidad de tutoriales que explican cómo abrir todo tipo de puertas. Dejando a un lado la consideración de si esos tutoriales deberían o no de permitirse, ya que podrían ser utilizados fácilmente para actividades delictivas, lo cierto es que no es nada aconsejable seguir sus consejos.

Una puerta blindada tiene varios cierres, normalmente un mínimo de tres, que anclan la puerta al suelo, a la parte superior y al menos al lado de la cerradura. Normalmente, también al lado de las bisagras. Estos cierres se abren y cierran usando una llave que acciona un mecanismo que hace que todos ellos se muevan a un tiempo.

Manipular este mecanismo no es algo sencillo, de hecho incluso un profesional sin demasiada experiencia en el tema podría dañar la puerta. Si esto es así para un profesional, para una persona cualquiera las posibilidades de causar daños en la cerradura o en la puerta son bastante elevados.

Las puertas blindadas no son precisamente baratas así que lo primero que hay que plantearse antes de dejarse llevar por las ganas de imitar lo que se pueda ver en un video de YouTube es ¿vale la pena correr el riesgo? La respuesta más lógica y sensata es que no vale la pena.

Intentar ahorrarse la minuta de un cerrajero de urgencias puede acabar convirtiéndose en una abultada factura para reparar la puerta o incluso tener que cambiarla por una nueva por causar daños que no se pueden reparar fácilmente.

Las cuentas son claras y la lógica es aplastante. Si quieres un método barato, efectivo y en el que confiar para abrir tu puerta blindada, llama a un profesional con experiencia que se ocupe de hacer el trabajo y olvídate de trucos caseros que pueden acabar incrementando tus gastos.

Llama siempre a profesionales y de este modo tendrás la garantía de un trabajo bien hecho y también la seguridad de que quién manipula tu puerta no aprovechará su trabajo para cometer más adelante un delito.

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